Cómo comprimir una carpeta pesada para enviarla por correo
Intentas adjuntar una carpeta a un correo y el gestor ni siquiera te deja seleccionarla. No es un fallo: el correo solo entiende de archivos sueltos, y una carpeta no lo es.
4 minutos de lectura
Por qué hay que comprimirla
Un adjunto es un archivo. Una carpeta es una estructura con archivos dentro, y el correo no sabe transportar eso. El ZIP resuelve las dos cosas a la vez: mete todo en un solo archivo y, de paso, ocupa menos.
Cuánto menos depende de lo que haya dentro. Documentos de texto, hojas de cálculo y código pueden bajar un 70%. Fotos, vídeos, MP3 y PDF ya vienen comprimidos y no van a bajar prácticamente nada, aunque el ZIP siga siendo útil para juntarlos.
Cómo hacerlo
Abre la herramienta de crear ZIP y arrastra dentro todos los archivos. Puedes soltar los que quieras y del tipo que sean.
Ponle un nombre que le diga algo a quien lo reciba: «facturas-marzo» funciona mejor que «archivos».
Pulsa Crear ZIP y descarga el resultado.
Adjunta ese único archivo al correo. Quien lo reciba solo tiene que hacer doble clic para abrirlo: Windows, Mac, Android y iPhone abren ZIP sin instalar nada.
Los límites que te vas a encontrar
- Gmail: 25 MB por correo. Por encima, ofrece subirlo a Drive y mandar un enlace.
- Outlook y Hotmail: 20 MB, con la misma alternativa a través de OneDrive.
- Correo de empresa: suele ser más estricto, entre 10 y 20 MB. Y el límite que manda es el del que recibe, no el tuyo.
Si aun comprimido no cabe
Lo primero es mirar qué está ocupando. Casi siempre son fotos o vídeos, no los documentos.
- Si son fotos: pásalas antes por la herramienta de comprimir imagen. Una foto de móvil de 4 MB baja a 400 KB sin que se note al mirarla en pantalla.
- Si son PDF escaneados: comprímelos primero, que ahí está casi todo el peso.
- Si son vídeos: por correo no van a ir. Sube el vídeo a Drive, WeTransfer o similar y manda el enlace.
- Si no hay nada que sobre: haz dos ZIP y manda dos correos. Es feo pero llega.
Sobre las contraseñas
Un ZIP con contraseña suena a buena idea, pero da más problemas de los que resuelve: muchos filtros de correo bloquean los ZIP protegidos precisamente porque no pueden mirar dentro, y quien lo recibe necesita saber la clave por otro canal. Si el contenido es sensible, es más práctico un enlace privado.