Convertir Excel a CSV sin que se rompan los acentos
Exportas un Excel a CSV, lo abres y donde ponía "Peña" ahora pone "Peña". No has hecho nada mal: es un problema de codificación que tiene solución.
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Por qué pasa
Un CSV es texto plano y no dice en ninguna parte con qué alfabeto está escrito. El programa que lo abre tiene que adivinarlo. Si el archivo se guardó en UTF-8 y Excel lo interpreta como si fuera del alfabeto occidental antiguo, cada letra acentuada se descompone en dos símbolos.
La solución es un pequeño marcador invisible al principio del archivo, el BOM, que le dice a Excel «esto es UTF-8». Ocupa tres bytes y resuelve el problema entero.
Cómo convertir
Arrastra tu archivo .xlsx o .xls a la herramienta de conversión.
Elige CSV como formato de salida.
Descarga el resultado y ábrelo. Los acentos estarán correctos.
El otro problema clásico: las columnas
En España y Latinoamérica la coma se usa como separador decimal, así que un CSV separado por comas puede partir los números por la mitad. Si te pasa, usa TSV en lugar de CSV: separa con tabuladores y el conflicto desaparece.
Qué se pierde al pasar a CSV
- Las fórmulas. Se guarda el resultado calculado, no la fórmula.
- El formato. Colores, negritas, bordes y anchos de columna desaparecen.
- Las hojas adicionales. Un CSV solo puede contener una tabla; se conserva la primera hoja.
- Los gráficos y las imágenes. No tienen equivalente en texto plano.
A cambio obtienes un archivo que abre cualquier programa del mundo, que pesa una fracción y que no se corrompe. Por eso es el formato estándar para importar y exportar datos entre sistemas.